FUEGOS PELIGROSOS.
Los juegos artificiales, para las fiestas de fin de año, cautivan a los niños, quienes sufren quemaduras de consideración, convirtiéndose en huéspedes de las salas de quemados de los hospitales. Aunque existen prohibiciones para la venta ambulante e ilegal de bombitas y fuegos artificiales, muchos panameños hacen caso omiso de las regulaciones y las venden en las calles como pan caliente. En esta situación, la voz de alerta está enviada, ahora hace falta que los padres sean más conscientes y las autoridades más vigilantes.
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