Más de un centenar de dueños de fincas, en Tierras Altas de Chiriquí, paralizaron parcialmente las labores en los campos, en rechazo de la firma de una convención colectiva.
"Nuestro temor es que la actividad se vea afectada por el establecimiento de un sindicato, como sucedió en Barú y Divalá", dijo Stephan Fistonich.
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