Bonilla, a pesar de sus malestares, trata de hacer sus quehaceres diarios y salir hacia adelante en su calvario. (Foto: A. Santamaria y E. Marciscano / EPASA)
Carolina Sáncchez P.
| DIAaDIA
A pesar de su malestar, sale a la calle a predicar la palabra de Dios a los enfermos. Esa es Laurentina Bonilla, una víctima más de los medicamentos envenenados con dietilenglicol. Contó que en septiembre de 2006 ingirió difenhidramina y guayacolato, pues estaba resfriada.
En medio de padecimientos, Bonilla trata de animar a otras personas, ya que sale todos los viernes a visitar a los enfermos desde las 9:00 a.m. hasta las 6:00 p.m., como miembro de la Pastoral de Salud de la Iglesia Católica, en Los Andes Nº 2.
"Los síntomas me pusieron mal. Casi no podía ni caminar", dijo Bonilla. Inmediatamente, fue al médico y resultó que tenía congestionado el pulmón derecho. Luego le dio tos y su visión fue empeorando.
Aseguró que la doctora que le recetó los medicamentos le advirtió que las medicinas estaban en el lote de los envenenados y resulta que ahora su caso está entre los negativos. Al menos pone todas sus esperanzas en Dios, porque cada día se ve morir lentamente.
Dimas Guevara, fiscal especial superior, informó que están a la espera de que lleguen los resultados de más de seis mil análisis por parte del laboratorio de toxicología forense. A la vez, se ordenó las investigaciones para ver si se extradita o se inician las investigaciones en España.
EXIGEN
Las víctimas del dietilenglicol solicitaron al fiscal que les informe quiénes son los dueños de MEDICOM.