Como vendedor de productos médicos tuvo éxito. Generaba miles de dólares al mes, tenía su empresa junto a un socio.
Siendo empresario, ayudaba a un adicto, pero no lo hacía como debía: sólo le daba dinero y no estaba pendiente de lo que le sucedía. Decidió dedicarse de lleno a rehabilitar a personas adictas, "fue un pacto con Dios", dijo el pastor Euribiades Reyes.
Para su socio y su familia, fue una locura el cambio, después lo comprendieron. Él y su esposa tuvieron que empezar a vender tamales para pagar los gastos. A la vez fundó el Centro de Rehabilitación El Camino, en 1995, en el que empezó a recoger drogadictos.
El centro se ha abastecido todos estos años con ayuda de empresas privadas y con los trabajos de autogestión: ventas de tortillas y empanadas. Luego de alquilar tantas casas, la sede del centro está en Calzada Larga.
Reyes manifestó que conoció a una señora que quería ayudar a un hombre adicto, éste llevó a la señora donde él y ella le aportó comida y dinero. Además un misionero "gringo", que hospedó en su casa, lo llevó a Estados Unidos y le ayudó bastante. El pastor sigue trabajando para Dios, quien es el que suple sus necesidades.
APOYAN AL CENTRO
Las empresas Pollos del Día, Panamá Boston, Harinas del Istmo, estudiantes y profesores del Instituto Justo Arosemena.
|