¿Cuántas veces no le ha tocado botar ese rico pan que le quedó del desayuno, porque se puso demasiado duro como para pensar en comérselo?
Ya no tiene que desperdiciar más la comida, mejor siga este consejo: Para aprovechar el pan duro, debe envolverlo con un paño húmedo y dejarlo en la nevera un día antes de ponerlo en la mesa; hornee durante unos minutos y le quedará fresco, como acabado de hacer.
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