
Con el más mínimo aguacero, la vía Frangipani se inunda.
Foto: ROBERTO BARRIOS
Con el más mínimo aguacero, la vía Frangipani se inunda.
Foto: ROBERTO BARRIOS
Con el más mínimo aguacero, la vía Frangipani se inunda.
Foto: ROBERTO BARRIOS
Con el más mínimo aguacero, la vía Frangipani se inunda.
Foto: ROBERTO BARRIOS
Con el más mínimo aguacero, la vía Frangipani se inunda.
Foto: ROBERTO BARRIOS
Con el más mínimo aguacero, la vía Frangipani se inunda.
Foto: ROBERTO BARRIOS
Con el más mínimo aguacero, la vía Frangipani se inunda.
Foto: ROBERTO BARRIOS
A las doce mediodía de ayer, Josefa Rodríguez, residente en el populoso barrio de Curundú, trataba de cruzar una inundada avenida Frangipani en compañía de sus niños.
Un tanto enojada expresó que cada vez que llueve deben hacer malabares para evitar caer en las aguas negras, que podrían causarles enfermedades.
Y es que a un costado del centro de salud de Curundú, que está al lado de la vía Frangipani, los transeúntes deben pasar rápido, pues los vehículos amenazan con darles un baño de agua sucia. Hasta los niños, que salen de sus centros educativos, sufren esta problemática y se parecen al hombre araña trepando paredes para no mojar sus calzados.
Josefa lleva más de 20 años de residir en Curundú y recalcó que en una ocasión reunieron firmas que entregaron al Ministerio de Obras Públicas (MOP) para que les repararan la vía, pero todo pareció caer en saco roto, porque el problema sigue latente.