Quieren una solución definitiva.
Guberto Grajales, dueño de las fincas donde opera la piquera de Veranillo, hizo un llamado a las autoridades de San Miguelito para que hagan cumplir la orden de desalojo que pesa sobre esa piquera desde el 2003.
Manifestó que ya agotaron todas las medidas legales para encontrar una solución y que sólo desea hacer uso de sus terrenos.
Mientras que Manuel Rodríguez, administrador de la piquera, expresó que en este terreno hay ocho fincas, de las cuales cinco les pertenecen y que las tres restantes son de Grajales. Agregó que si el demandante prueba con papeles que las tierras le pertenecen, estarían dispuestos a comprarlos para solucionar esta situación.
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