Su vida estuvo en peligro, sus padres pasaron el susto de su vida y ahora les quedará una gran enseñanza. Incluso los vecinos del área están asombrados de lo que sucedió.
Eran las 5: 45 p.m. de ayer cuando una niña de aproximadamente un año y medio cayó en una letrina, con una profundidad de cinco metros, la cual estaba llena de excremento.
Los progenitores de esta bebé, visiblemente nerviosos, contaron que la menor de edad se fue sola a defecar a la letrina y accidentalmente cayó en el servicio de hueco.
En medio de la desesperación, la familia Marcassis, de origen indígena y residente en el sector 3 de Cabuya de Tocumen, avisaron a la Policía y al Cuartel de Bomberos Federico Boyd de Juan Díaz.
Se observó que los camisas rojas, con el apoyo de un rodillo y una cuerda ataron a la menor mientras estaba boca arriba. El área de rescate era muy estrecha, lo que requirió de los camisas rojas: experiencia, habilidad y trabajo en equipo. Una vez más quedó al descubierto la falta de equipos entre los bomberos, donde la vida de los ciudadanos se puede perder en cuestión de minutos.
Fueron momentos terribles, pues el rescate tardó más de 20 minutos, mientras que la bebé lloraba sin consuelo entre las excretas.
Esta niña, luego de ser bañada, recibió los primeros auxilio de los rescatistas del SUME-911. Posteriormente fue traslada al Hospital del Niño para realizarle algunos exámenes y determinar su condición de salud.
HEROES
Al mando, el teniente Orlando Guevara con el apoyo del cabo segundo Freiduglier Gutiérrez, el sargento Ángel Gudiño, los bomberos Juan Hidalgo y Eduardo Tiopile , además del operador Guillermo Cerrud.
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